*CÁNCER, EL CANGREJO* (A.Bailey-Maestro Tibetano Djwhal Khul)

 

 

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CÁNCER, EL CANGREJO

del libro

Astrología Esotérica

(Tratado sobre los siete Rayos, tomo III) 

 Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

 (Alice A. Bailey)

 

“No será fácil para el estudiante común comprender este signo porque es el polo opuesto -sicológicamente hablando- del estado de conciencia grupal hacia el cual tiende hoy la humanidad. Resulta difícil para el estudiante casual diferenciar con exactitud la conciencia de la masa y la conciencia grupal. Los seres humanos están ya en el punto medio, generalmente hablando, entre estos dos estados mentales, aunque quizás sería más correcto decir que una minoría está llegando a ser consciente del grupo, mientras que la mayoría está saliendo de la etapa de conciencia de la masa, convirtiéndose en individuos autoconscientes. Esto explica gran parte de la actual dificultad mundial y el choque de idealismos. Ambos grupos proporcionan un acercamiento distinto a los problemas mundiales existentes. Por lo tanto, tenemos tres signos que (desde el ángulo de la conciencia) están estrechamente vinculados, aunque ampliamente separados, y producen efectos diferentes:

 

1.   Cáncer-conciencia de la masa-conciencia instintiva.

2.   Leo-autoconciencia-conciencia inteligente.

3.   Acuario-conciencia grupal-conciencia intuitiva.

Gran parte de esto ya lo hemos tratado y no es necesario repetirlo al estudiar los polos opuestos de los signos hasta ahora considerados. No intento referirme indebidamente y en detalle a los puntos con los cuales están familiarizados, salvo llamarles la atención sobre la belleza y el desenvolvimiento sintético del Plan divino.

Este signo, como bien saben, constituye una de las dos puertas del zodíaco, porque a través de él pasan las almas a la manifestación externa, a la apropiación de la forma y a la consiguiente identificación con ella, durante largos ciclos. Es “la puerta que está ampliamente abierta, ancha y fácil de atravesar, que conduce sin embargo al lugar de la muerte y a ese largo período de aprisionamiento que precede a la rebelión final”. Está aliada a la naturaleza material y a la madre de las formas, así como la otra puerta, Capricornio, está aliada al espíritu, padre de todo lo que ES.

Este signo encierra el problema de la Ley de Renacimiento. La reencarnación está implícita en el universo manifestado, tema básico y fundamental que subyace en el latido del sistema. Existen ciertas cosas, en conexión con la reencarnación, que quisiera aclarar.

Cáncer, por estar principalmente vinculado al mundo de las causas, tiene un significado interno muy indefinido y una aparentemente vaga sutileza, que el pensador común no puede captar. Esto es verdad con respecto a todos los signos que forman la Cruz Cardinal de los Cielos. En último análisis, únicamente el discípulo iniciado puede sondear el verdadero significado de estas influencias zodiacales, a medida que palpitan por todo el universo manifestado, pues son principalmente la expresión del espíritu o la vida, más que del alma y el cuerpo. Por lo tanto, hasta después de la tercera iniciación -como frecuentemente se ha dicho- es poco lo que puede conocerse sobre “esa misteriosa esencia, la divinidad en movimiento”. Al decir, por ejemplo, que las notas clave de este signo pueden ser expresadas en la frase bíblica “el espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas” ¿ significa en realidad algo específico para ustedes? Podrán responder diciendo que Dios se movió y produjo la sustancia por el movimiento de las formas tangibles externas, pero eso ¿ les trasmite en realidad una verdad inteligible? En Cáncer, Dios sopló el aliento de vida en las fosas nasales del hombre, y el hombre se trasformó en un alma viviente. Con estas palabras se establece la relación que existe en la mente de Dios, entre el espíritu (el aliento de vida), el alma (la conciencia) y el hombre (la forma); sin embargo ¿, imparte esta afirmación un concepto inteligible a sus mentes? No lo creo, porque la síntesis de la relación final está más allá de la captación común y su vinculación o unidad esencial (que está fuera de la conciencia y de la realidad conocida) tiene lugar, ante todo, en este signo, uno de los más antiguos y el primero que fue establecido y reconocido como factor influyente, por la antigua humanidad. 

Expongo una verdad básica -vagamente aceptada por ustedes-, que en Aries la sustancia esencial de la manifestación despertó a una renovada actividad bajo el impacto del deseo divino, impulsada por el Aliento divino, por la Vida divina o Espíritu. En Cáncer esta sustancia viviente asumió una triple ‘relación diferenciada, a la cual damos los nombres de Vida (Aries), Conciencia (Tauro, el signo que sigue a Aries) y dualidad manifestada (Géminis, el signo que precede a Cáncer) ; estos tres,. fusionados, vienen a la manifestación externa en Cáncer, completando así un cuaternario esotérico de gran importancia. Aquí tuvo lugar la primera gran fusión incipiente e incomprendida. En Libra esto alcanza un punto de estabilidad y de equilibrio algo estático (que más tarde es alterado en Escorpio) de manera que esta triplicidad esencial se evidencia claramente en mutua relación. En Capricornio, el signo de la iniciación, esta triplicidad básica empieza a retornar al estado primitivo del “aliento del espíritu”, pero esta vez con plena percepción y organización apropiadamente lograda, de manera que la forma es una expresión perfecta del alma, la cual es sensible y responde a los latidos de la Vida Una, a medida que esta vida revela, mediante su actividad, la perfecta voluntad del Logos.

El secreto (así llamado) de la Cruz Cardinal es el de la Vida misma, así como el de la Cruz Fija es el del alma o el misterio de la Entidad autoconsciente, mientras que la Cruz Mutable encierra el misterio de la forma. Estas palabras contienen la clave del secreto de toda la manifestación y del misterio que fue revelado al Cristo en la crucifixión final, donde testimonió Su reacción comprensiva en la triunfal exclamación, registrada en El Nuevo Testamento: “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”. Entonces abandonó la Cruz Fija y la Identidad que hasta ese momento había conservado y Se identificó con la que le fue entonces revelada. Estas palabras, traducidas en forma un tanto inexacta, en La Biblia cristiana tienen tres significados o verdaderas significaciones. La traducción sugerida en La Doctrina Secreta (T. IV, pág. 147), “La vestidura, la gloriosa vestidura de mi fortaleza ya no me sirve”, expresa la revelación interna de la Cruz Mutable, como le fue revelada al Salvador, observando la vida desde el ángulo del alma. En las palabras, “Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado” Le fue revelado el misterio de la Cruz Fija, abriéndose por primera vez ante Sus ojos el secreto de la Cruz Cardinal. Aún no han sido dadas las palabras que encierran ese misterio central. Uno de los factores que distinguieron al Cristo, de los precedentes Salvadores del mundo, consistió en que fue el primero de nuestra humanidad a Quien, habiendo logrado la divinidad (y muchos la han logrado), se le permitió ver “el dorado hilo de luz y de vida viviente, que vincula la luz que se halla en el centro de todas las cruces manifestadas”, y se Le permitió conocer el significado de la vida cuando se expresó en la Crucifixión Cósmica, episodio de la vida cósmica y no de la muerte, como generalmente se supone.

Hércules captó el verdadero significado de la Cruz Mutable y, con pleno conocimiento, ascendió a la Cruz Fija con todo su corolario de dificultades y trabajos. El Buddha comprendió por medio de la total iluminación, el significado de las Cruces Mutable y Fija, porque poseyó el secreto de la revelación en Tauro, así como el secreto de la energía dirigida en Escorpio fue el origen de la fuerza de Hércules. Pero el Cristo, conociendo ambos secretos, comprendió con viviente compenetración el misterio de la Cruz Cardinal, porque la luz de la Transfiguración (sufrida en Capricornio) le reveló la gloria y el misterio trascendental.

Existen también dos palabras que imparten el propósito y la intención de expresarse en la Cruz Cardinal. Esto explica la razón por la cual las dos “Puertas del Zodíaco” se abren ampliamente al impulso y demanda del Espíritu divino. Una es la palabra autoconservación, que produce el impulso de encarnar en Cáncer, puerta que lleva la expresión del espíritu al plano físico. Este impulso (cuando la forma constituye el objeto principal de la atención del alma y aquello con lo que especialmente se identifica) produce la etapa de concreción estática en el signo terrestre de Capricornio. La otra palabra es inmortalidad, el aspecto divino de la autoconservación y principal factor condicionante del proceso creador, que conduce a la total revelación de la evolución y a la periódica aparición y revelación de la vida en la forma. En Capricornio, en la tercera iniciación, este aspecto de la vida asume primordial importancia.

Por lo tanto se habrán dado cuenta por qué es tan misteriosa la Cruz Cardinal, por qué Cáncer y Capricornio son tan poco comprendidos por el astrólogo moderno y por qué, en último análisis, únicamente los iniciados Hijos de Dios pueden captar la significación de los cuatro signos que forman la Cruz Cardinal o comprender la relación que existe entre las cuatro principales energías divinas, las cuales -fluyendo a través de los cuatro brazos de esta Cruz- producen el vórtice de fuerza (una fuerza sintética) que constituye ese lago de “pura e ígnea luz” por el cual deben pasar oportunamente todos aquellos que reciben iniciaciones superiores. Los que reciben las dos primeras iniciaciones deben hollar el Sendero que atraviesa la Tierra Ardiente. Quienes reciben las iniciaciones superiores han de sumergirse en el mar o lago de fuego, que es esencialmente fuego de Dios, depurado en todos los aspectos de la forma material, mediante la total purificación del deseo.

Todo el tema del renacimiento es en la actualidad muy poco comprendido. En su moderna presentación y en el énfasis puesto tan fuertemente en los pequeños e insignificantes detalles, han tergiversado y desviado el amplio alcance del tema, ignorando la verdadera importancia del proceso. Los grandes rasgos del proceso de la encarnación han sido mayormente pasados por alto. En la discusión sobre la longitud del tiempo en que un hombre está desencarnado y en la consideración de la necia información sobre lo no comprobable y lo probable, y en la pueril reconstrucción de vidas pasadas que hacen quienes se inclinan hacia la Teosofía (ninguno de ellos posee conocimiento alguno de la verdad), se pierde de vista la real verdad y belleza del tema.

Cáncer es un punto de triplicidad acuosa, y el simbolismo que subyace en estos tres signos de agua es muy interesante desde determinado ángulo. Tenemos, como bien saben, el Cangrejo, el Escorpión, y las Diosas-Peces del signo de Piscis. En la antigua Lemuria el símbolo de Piscis era una mujer con la cola de un pez, y el recuerdo de este signo es la legendaria sirena. Al finalizar la época atlante (cuando el consciente sentido de dualidad se hizo presente en las mentes de la humanidad evolucionada de dicho período), la parte femenina del símbolo fue descartada y los peces enlazados reemplazaron a las Diosas-peces. Tenemos, en consecuencia, el Cangrejo, el Escorpión, con el aguijón en su cola, y el Pez. El Cangrejo, de movimiento lento, identificado con la morada que lleva a cuestas, vive en la tierra (vida del plano físico) y también en el mar (vida de las emociones); el Escorpión, de movimiento rápido, de efecto mortífero para los hombres que lo rodeon, es una criatura de la tierra y también el símbolo del Cangrejo trasformado, resultado del proceso evolutivo, indicando la naturaleza peligrosa del hombre que no se ha trasformado, y es por lo tanto dañino y peligroso para los demás; los Peces representan al hombre a quien se lo ha desposeído de la mitad de su símbolo original por habérsele quitado el símbolo del materialismo, lo cual indica que se ha liberado de la materia. Los tres signos de agua proporcionan una breve y simbólica historia del crecimiento del hombre y del verdadero desarrollo de la personalidad, cuadro que representa la ley de causa y efecto. Ustedes rueden elaborar estos conceptos y llegar así a sus evidentes implicaciones.

Existe también una significativa relación entre los cinco signos cuya naturaleza y efectos son profundamente esotéricos, cuando son impelidos a esta particular interacción. Entran en actividad únicamente al iniciarse el retorno de la rueda de la vida, “rueda de acción vital y comprensión consciente”, según El Antiguo Comentario. Se denomina así a la rueda que gira al contrario de las agujas del reloj, de Aries a Piscis vía Tauro. Esta quíntuple relación es establecida únicamente en el sendero del discipulado y efectuada por la vinculación esotérica de Cáncer-Virgo-Escorpio-Capricornio-Piscis En los futuros horóscopos de los discípulos esta significativa interacción de fuerzas será reconocida como dominando al horóscopo en una etapa particular y peculiar del discipulado. En este caso los discípulos nacerán en alguno de estos signos o estarán en su ascendente.

Tenemos dos signos, de agua y de tierra (Cáncer y Virgo) en la etapa del énfasis subconsciente, donde cada cosa está latente y oculta. La conciencia humana es sólo embrionaria en Cáncer, porque predomina la mente de la masa, no la mente individual. En Virgo, la vida o conciencia crística está oculta y el Cristo-Niño es aún embrionario en la matriz de la materia y del tiempo; durante esta etapa, el énfasis está puesto sobre la forma que vela y oculta la realidad. El alma humana y el alma divina (la dualidad esencial) están allí, pero su presencia no es fácilmente percibida. En Escorpio se produce un punto de transición, de cambio y de reorientación. Lo que hasta ahora estuvo oculto aparece, y es traído a la superficie por medio de la experiencia, los experimentos, las pruebas y “el aguijón de la vida”. En Capricornio -como resultado de los efectos de la influencia de Cáncer, Virgo y Escorpio-, el discípulo comienza a demostrar la capacidad de expresar la vida de dos reinos, por lo menos en cierta medida es un ser humano evolucionado y además un ciudadano del reino de Dios. Por lo tanto, para un iniciado, durante un período de tres encarnaciones, los cuatro signos de revelación (Cáncer, Virgo, Escorpio y Capricornio) intensifican su efecto sobre él, hasta que en la cuarta encarnación empieza a responder a la influencia interna de Piscis. De esta manera demuestra su capacidad para reaccionar a la influencia de Shamballa, y cuando se ha establecido esta influencia, ayuda a salvar y salva. Actúa constantemente como mediador mundial. Por lo tanto, podría decirse que:

1.   En Cáncer, la influencia de la Jerarquía humana empieza a hacer sentir su presencia y a incluir el dualismo del hombre. Éste surge claramente en Virgo. El alma y el cuerpo están estrechamente relacionados y entrelazados en una forma. El hombre es una personalidad consciente, resultado de la experiencia en Cáncer que culminó en Virgo.

Este es el camino de la humanidad. El centro humano está activo.

2.   En Escorpio, la influencia de la Jerarquía esotérica pone su sello sobre el ser humano, y es sometida a prueba su dualidad esencial, lo cual es preparatorio para una nueva y más elevada unidad. Se encuentra en esa miserable etapa donde no es ni alma ni forma -la etapa de transición.

Este es el camino del discípulo. El centro jerárquico lo afecta poderosamente.

3.   En Piscis, la influencia de Shamballa es el campo de actividad del iniciado, y emerge el dualismo del alma y del espíritu en vez del dualismo del alma y del cuerpo, que hasta ahora ha sido tan importante. Se le ha negado a la forma el poder de mantener cautiva al alma, y las pruebas y experiencias del iniciado hasta la tercera iniciación, tienen por objeto lograr este fin.

Este es el camino del iniciado.

Habrán observado el hecho interesante de que tenemos nueve signos, los cuales llevan al hombre de la etapa de la prisión en la forma a la liberación en el reino de Dios, de la etapa de conciencia embrionaria al pleno florecimiento del conocimiento divino, de la condición de la percepción humana a la sabiduría consciente del discípulo iniciado. Estos nueve signos expresan estrictamente el desenvolvimiento humano -consciente y superconsciente, aunque comienza en Cáncer con la percepción de la masa. Tres signos preceden a éstos y proporcionan las realidades sutiles o subjetivas de la voluntad de ser (Aries), el deseo de saber (Tauro) y el establecimiento de la relación (Géminis), constituyendo el triple incentivo para la manifestación del hombre y del reino humano. Corresponden cósmicamente a los planos logoico, monádico y espiritual, a los cuales tiene acceso el iniciado avanzado, o sino cuando trata el austero concepto en una vuelta inferior de la espiral y, en conexión con el hombre común, corresponden a los vehículos mental, astral y etérico, del hombre, y están por lo tanto relacionados a las expresiones superior e inferior de la vida humana. En estas líneas he hecho varias sugerencias de importancia vital. Uno de los símbolos que corresponden a un iniciado de cierto grado es la estrella de cinco puntas con un triángulo en el centro, refiriéndose a la energía del triángulo acuoso que acabamos de comentar y a la quíntuple vinculación establecida en la conciencia del iniciado.

Entraremos ahora a considerar los Regentes de este signo y a estudiar los planetas que actúan como puntos focales y agentes distribuidores de ciertas energías cósmicas. Mucho he indicado anteriormente sobre ello, y técnicamente puede llegarse a una verdadera comprensión de la naturaleza de estas energías que hacen impacto, si estudiamos e investigamos estos signos de acuerdo a la relación que asumen al analizarlos en conexión con otros signos que pretenden tener los mismos regentes planetarios. Hay un punto que quisiera aclarar, y es que, en los dos regentes de este signo -la Luna y Neptuno-, los símbolos tienen una estrecha relación entre la Madre de todas las Formas y el Dios de las Aguas, es decir, entre los dos planetas. Este connubio esotérico representa para la humanidad la síntesis de la forma y de la sensibilidad-deseo y, en consecuencia, una verdadera afirmación de la etapa de conciencia denominada atlante. Ésta prevalece hoy, y la sensibilidad y la identificación de la masa con la forma y las formas, es la significativa indicación y la característica sobresaliente de Cáncer y sus nativos en esta etapa. La Luna, sin embargo, relaciona a Cáncer con otros dos signos, formando un triángulo cósmico, Cáncer-Virgo-Acuario. En esta combinación tenemos el signo de la conciencia de la masa, el signo de la conciencia crística y el signo de la conciencia universal, estrechamente relacionados entre sí mediante la influencia de Neptuno, velado por la Luna.

 Análogamente a Leo, que el Sol rige en sus tres expresiones (ortodoxa, esotérica y jerárquica), Cáncer es el único signo regido por un sólo planeta, aunque en la astrología ortodoxa la Luna sustituye a Neptuno, porque la naturaleza de la forma predomina en la etapa más extensa del desarrollo humano, así como esotéricamente la naturaleza sensoria sentimental domina al hombre común; ésta es la tendencia estable contra la cual debe luchar el discípulo. En lo que respecta a la mente de la masa (de la cual Cáncer es la verdadera expresión), afortunadamente Neptuno está velado por la Luna, y la forma no registra ni aminora muchos de los impactos a los cuales es sensible el verdadero hombre. La humanidad media no está aún totalmente equipada para soportar plenamente estos impactos, manejarlos constructivamente ni trasmutarlos e interpretarlos con exactitud. En el sendero del discipulado y en todo el desenvolvimiento esotérico, una de las mayores dificultades y el mayor problema del discípulo, es su extremada sensibilidad a los impactos que le llegan de todas partes y su rápida habilidad para responder a los contactos que vienen de “todos los puntos cardinales, y de cada ángulo de la rueda zodiacal, de lo externo y de lo interno, de arriba y de abajo y de todas partes”, según El Antiguo Comentario. Además es muy difícil y penoso para el estudiante común de los tiempos modernos, captar en Cáncer la conciencia de la masa, como también la percepción grupal de la conciencia universal en Acuario y para este último desarrollo la humanidad está jerárquicamente relacionada con la Luna, la cual vela a Neptuno. El ser humano común ha comenzado recientemente a captar la etapa de la conciencia crística individual en Virgo, a la cual está relacionado con el mismo planeta.

Neptuno, develado, no relaciona a Cáncer con ninguna otra constelación o signo; este hecho es de gran importancia porque indica que cuando un hombre es un iniciado, no reacciona a la emoción y al sentimiento comunes o a las relaciones de la personalidad, que se expresan por el placer o el dolor. Todas son vencidas, superadas y, oportunamente, la vida acuosa de las reacciones emocionales es sustituida por la vida del amor verdadero e incluyente. Esotéricamente, el control egoico “hace desaparecer” a la Luna y todo vestigio de la vida neptuniana. Al iniciado no lo rige ya la Madre de las Formas o el Dios de las Aguas. Cuando “las aguas se desbordan y dispersan”, la Madre da a luz al Hijo, y esa entidad espiritual individual queda entonces liberada. Quisiera que cavilen sobre esto.

La Luna y Neptuno son, en consecuencia, las influencias directas que ejercen presión sobre el sujeto de Cáncer y conducen a desarrollar la forma, que encierra a la vida y al cuerpo astral-emocional. La máxima utilidad de estos aspectos será captada si comprenden inteligentemente que, sin la forma y sin la capacidad de recordar que es necesario responder sensiblemente a las condiciones y circunstancias del medio ambiente, el alma nunca despertaría ni adquiriría conocimiento en los tres mundos y, por lo tanto, tampoco conocería al Dios manifestado.

Indirectamente, y mediante las influencias de la Cruz Cardinal (de la cual Cáncer forma parte), el canceriano está afectado o es influido por otros cinco planetas, Marte, Mercurio, Urano, Venus y Saturno. El nativo de este signo responde al conflicto (Marte), a la actuación de la luz de la intuición (Mercurio), a la atracción cósmica de Urano, al intelecto de Venus y a la oportunidad que se presenta (Saturno). Sin embargo, las influencias actúan subjetivamente sobre el morador de la forma, y durante eones no son registradas conscientemente como potencia por el individuo, hasta que la vida de la forma y la reacción a la emoción sensitiva sentimental hayan desempeñado una parte activa y educativa para el despertar de la mente. Una vez que ha tenido lugar el despertar del deseo y su transmutación en aspiración más elevada, entonces entra la influencia de Virgo, y el alma que responde -desarrollada por ras cinco influencias indirectas de la Cruz Cardinal- comienza a participar activa y conscientemente en el drama de la vida. Así desempeñan su parte en el desarrollo del hombre las influencias directas e indirectas de los siete planetas; los estudiantes hallarán interesante y de valor relacionar los efectos de estas siete fuerzas planetarias con los siete principios que se están desarrollando en el hombre.

Ahora consideraremos brevemente el efecto que producen las influencias de rayo cuando se enfocan, a través de los siete planetas, en el hombre nacido bajo el signo de Cáncer.

Aquí hallarán ciertas indicaciones básicas sobre la naturaleza y los procesos de la Ley de Renacimiento. Parecería que únicamente son aplicables hasta ahora dos reglas, en conexión con el retorno del ego a la encarnación física. Primero, si no se ha alcanzado la perfección, el alma debe retornar y continuar el proceso de perfeccionamiento en la Tierra. Segundo, el deseo insatisfecho constituye el impulso que predispone al ego a tal actividad. Ambas afirmaciones son parcialmente verídicas y genéricas en su efecto, pero sólo verdades parciales e incidentales a otras verdades mayores, aún no presentidas u observadas con exactitud por los esotéricos; son secundarias y están expresadas en términos de los tres mundos de la evolución humana, de la intención de la personalidad y de los conceptos sobre tiempo-espacio. Fundamentalmente no es el deseo el que impulsa al retorno, sino la voluntad y el conocimiento del plan. Tampoco es la necesidad de lograr la perfección final lo que impele al ego a adquirir experiencia en la forma, porque el ego o yo ya es perfecto. El incentivo principal es sacrificio y servicio para esas vidas menores que dependen de la inspiración superior (que puede dar el alma espiritual) y la determinación de que ellas pueden, además, alcanzar estados planetarios equivalentes al del alma sacrificada. Con el fin de negar oportunamente el concepto tiempo-espacio y demostrarlo como una ilusión, en Cáncer se abrirá la puerta al alma sacrificada y servidora. Tengan presente siempre esto, cuando estudien el tema del renacimiento. Los términos renacimiento y reencarnación son engañosos; “impulso cíclico”, “repetición inteligente, plena de propósito” y “consciente inhalación y exhalación”, describirían con más exactitud este proceso cósmico. Sin embargo, es difícil que capten esta idea, porque es necesario poseer la capacidad de identificarse con Aquel que así respira -el Logos planetario-, y el tema por lo tanto debe permanecer relativamente confuso hasta haber recibido la iniciación. Esotéricamente hablando, el punto de mayor interés reside en el hecho de que el renacimiento grupal tiene lugar en todo momento, y la encarnación del individuo es incidental a este gran acontecimiento. Esto ha sido en gran parte ignorado u olvidado, debido al intenso y egoísta interés en la vida y experiencia personales, evidenciado en las detalladas conjeturas sobre el retorno del individuo, expuesto en los libros comunes seudo ocultistas, siendo la mayoría inexacta y ciertamente sin importancia.

Es necesario comprender inteligentemente el Plan antes de que pueda surgir con claridad, en la conciencia pública, la verdad real, respecto a la reencarnación. Los grupos de almas vienen cíclicamente y al mismo tiempo a la encarnación a fin de desarrollar el Plan y permitir que continúe esa interacción entre el espíritu y la materia, la cual hace posible la manifestación y amplía el desarrollo de las ideas divinas, tal como existen en la Mente de Dios. Cuando los objetivos y métodos de actuación del Plan (tal como la Jerarquía lo comprende) sean más familiares en el plano externo de la vida, veremos un cambio total en la presentación de la enseñanza respecto a la Ley de Renacimiento. Entonces veremos con más claridad la síntesis existente en:

1.   El plan divino, al manifestarse en el tiempo.

2.   Las relaciones básicas, al manifestarse en el espacio.

3.   Los efectos que se van produciendo, al demostrarse en los grupos.

4.   La evolución de la comprensión, al fusionarse con la intuición y el intelecto.

5.   La quíntuple naturaleza de la expresión Iogoica, al desarrollarse a través de los cinco reinos 

Cuando esto sea correctamente intuido, producirá la revelación y presentación de este tema tan abstruso, que está más allá de lo que hasta ahora ha podido imaginar el hombre. Éste es uno de los secretos de la primera iniciación, secretos que están hoy en proceso de exteriorización.

Se descubrirá que el renacimiento es, en verdad, una interacción mágica y magnética entre el aspecto forma de la vida y la vida misma. El alma lleva a cabo conscientemente esta interacción, producto de ambos factores relacionados. Esta afirmación es en si compleja y difícil y está muy lejos de poderse captar, sin embargo, expresa un hecho significativo que El Antiguo Comentario describe como:

“Quienes demandan ser salvados claman en voz alta. Sus voces penetran en el mundo amorfo y allí evocan respuesta.

“Quienes, en distantes eones, se han comprometido a salvar y servir, responden. Su clamor también surge, y resonando penetra en los distantes y oscuros lugares de los mundos de la forma.

“Así se establece un vórtice que se mantiene activo por el constante sonido dual. Entonces se obtiene un contacto y, por un momento durante la eternidad, ambos son uno -las Almas salvadoras y los Entes que deben ser servidos.

“Lentamente la visión del Salvador Uno se convierte en una luz, la cual guía, hacia el lugar de la luz, a Quienes Claman

Sugeriría a los investigadores que el tema del “impulso cíclico” sea encarada desde el ángulo del grupo, olvidando, al hacerlo, el espejismo de la impresión personal. Un vistazo a la historia ayudará a esto, indicando -como lo hace- la posibilidad de esclarecer y la utilidad de clasificar y aislar la actividad y el carácter grupales a través de las épocas. Cuando los principales grupos reencarnantes sean así diferenciados y su trabajo, en muchos sectores del cuarto reino, sea visto con más claridad, entonces se comprenderá mejor el tema, evocando la actividad de la intuición. Esto demuestra un segundo hecho importante, es decir, que en este tiempo será únicamente posible trazar el progreso de las almas evolucionadas que han encarnado y no la aparición cíclica de las no evolucionadas. Estos “entes materiales” deben ser salvados por las más avanzadas. El tema del servicio y del sacrificio aparece irreconocido a través de la historia. La clave para comprender estos factores salvadores reside en la venidera capacidad intuitiva para reconocer a los grupos reencarnantes, como grupos y no como individuos, mediante sus cualidades de rayo. Para este propósito hice una afirmación en el libro El Destino de las Naciones sobre los rayos que rigen a ciertas naciones. Los grupos son regidos por los signos astrológicos y por los rayos, así como lo son los individuos, y estos rayos los afectan por medio de los planetas regentes. He abierto aquí un amplio campo de investigación e indicado una nueva forma muy interesante de registro e investigación histórica. La historia futura será la de los planes de Dios en evolución, cuando se desarrollan por medio de los grupos de almas servidoras que vendrán a la encarnación física influidos por la “dualidad divina”, para llevar adelante el desarrollo de las vidas que constituyen las formas, a través de las cuales trata de expresarse plenamente la divinidad. La relación que existe entre el cuarto rayo y el cuarto reino de la naturaleza (la cuarta Jerarquía creadora) es, hasta la fecha, una influencia predeterminante en todos los conflictos mundiales y las causas de las guerras y conflictos a través de las edades. El tema de este rayo es “Armonía a través del Conflicto”, y el aspecto inferior de la energía del rayo que produce conflicto ha controlado hasta ahora, y culmina actualmente debido al ímpetu de la entrante nueva fuerza de Shamballa. A medida que se agota (y esto acontece rápidamente), habrá un cambio de orientación hacia ese rayo mayor -el segundo rayo de amor-sabiduría- del cual el cuarto rayo es un aspecto. Esta energía de segundo rayo está muy potentemente enfocada a través de la constelación de Géminis, vía Júpiter. Entonces se inaugurará un extenso ciclo de desarrollo benéfico, donde el conflicto esencial para la interacción. de las dualidades será estabilizado en el plano mental y -bajo la influencia de las almas servidoras y salvadoras del quinto reino- cambiará totalmente la civilización del mundo.

También es importante recordar que al estudiar las fuerzas de los rayos y sus efectos en Cáncer, debemos hacerlo desde el ángulo de la mentalidad y reacción de la masa, y no del individuo. Éste es uno de los signos de síntesis y de fusión relativa que se produce en el nivel inferior de la espiral y significa la fusión del cuerpo físico con el alma, pero sólo en las etapas embrionaria y síquica, aún no individualizadas. Ésta es la etapa de la reacción de la masa para los entrantes Hijos de la Luz.

Todo el tema del zodíaco puede encararse desde el ángulo de la luz, su desarrollo y acrecentada irradiación y la gradual demostración de lo que he denominado en otra parte “la gloria del UNO”. El modo de desarrollar esta luz interna y su exteriorización, permanecerá siendo durante mucho tiempo -desde el punto de vista de sus efectos cósmicos- uno de los secretos de la iniciación. Por lo tanto, no estará fuera de lugar que dé simbólicamente ciertas palabras y frases que indicarán (para cada signo), esta “intensificación de la luz en la luz”, como se dice esotéricamente, recordando que intentamos expresar condiciones vinculadas al alma, cuya naturaleza esencial es luz. A medida que prosigue la evolución, esta luz-alma afecta a la forma y produce secuencialmente la revelación de esa forma, la naturaleza del tiempo-espacío y la meta:

1.   Aries. – La. Luz de la. Vida Misma. este es el tenue punto de luz, difuso y vacilante en el centro del ciclo de manifestación. Es el “faro del Logos que busca lo que puede ser utilizado” para la expresión divina.

2.   Tauro. – La Penetrante Luz del Sendero. Es un haz de luz que surge desde un punto, en Aries, revelando la zona que controla la luz.

3.   Géminis. – La Luz de la Interacción. Es una línea de haces del luz, revelando lo que se opone a la dualidad básica de la manifestación, la relación del espíritu con la forma. Es la luz consciente de esa relación.

4.   Cáncer. – La. Luz dentro de la. Forma. Es la Luz difusa de la sustancia misma, “la luz oscura” de la materia, mencionada en La Doctrina Secreta.. Luz que espera el estímulo proveniente de la luz del alma.

5.   Leo. – La Luz del Alma. Un punto reflejado de luz logoica o divina. La luz difusa en Cáncer enfoca y revela oportunamente un punto.

6.   Virgo. – La Luz dual fusionada.. Se ven dos luces -brillante y fuerte la luz de la forma; opaca y tenue la luz de Dios. Esta luz se caracteriza por el acrecentamiento de una y la disminución de la otra. Es distinta de la luz en Géminis.

7.   Libra. – La Luz que lleva al descanso. Es la luz que oscila hasta que se logra un punto de equilibrio. Luz que se caracteriza por un movimiento ascendente y descendente.

8.   Escorpio. – La Luz del Día. Es el lugar donde se unen las tres luces -luz de la forma, luz del alma y luz de la vida. Ellas se unen, se mezclan, se elevan.

9.   Sagitario. – Un haz de Luz enfocada y dirigida. En éste, el punto de luz se convierte en haz de luz, revelando una luz mayor que ilumina el camino hacia el centro de luz.

10. Capricornio. – La Luz de la Iniciación. Es la luz que allana el camino hacia la cumbre de la montaña y produce la transfiguración, revelando así el sol naciente.

11. Acuario. – La Luz que brilla sobre la Tierra, a través de los mares. Es la luz que siempre brilla dentro de la oscuridad, limpiando con sus rayos sanadores lo que debe ser purificado, hasta que la oscuridad se desvanece.

12. Piscis. – La Luz del Mundo. Es la luz que revela la luz de la vida misma, terminando para siempre con la oscuridad de la materia.

Las relaciones establecidas entre los signos no son las existentes entre los opuestos, sino la de los intermediarios que marcan, por lo tanto, el período intermedio de relación y no el de culminación, como sucede cuando se considera a los opuestos tales como Leo y Acuario o Cáncer y Capricornio. Estas relaciones crean formas geométricas muy definidas, así como las cruces formadas entre los opuestos crean las tres Cruces de los Cielos. Recomiendo la consideración de esto. La clasificación, páginas 237-238, proporcionará una relación nueva e interna de los signos entre sí, la que sólo llega a ser efectiva y definidamente activa después de la iniciación. En consecuencia, es de poca utilidad para el lector común actualmente, aunque no obstante abre nuevos contactos e influencias astrológicas, muchas de las cuales se establecen por medio de las influencias de rayo, lo que requiere, para una correcta interpretación, la comprensión del estado evolutivo individual. Es esencial para su debida comprensión, que el astrólogo sepa si el sujeto es poco evolucionado, si es evolucionado, o si se halla en alguna de las etapas del Sendero. Hay mucho que tener en cuenta en la nueva astrología esotérica -predicción, interpretación desde el punto de vista de la personalidad y del alma, indicaciones del carácter, así como también un detenido estudio de la Ley de Renacimiento, a la que se puede llegar por la comprensión de las influencias de Cáncer. Lo que surgirá más adelante, pero que resulta imposible elucidar ahora, es que las doce Jerarquías Creadoras están conectadas con uno de los doce signos del zodíaco, y éstos afectan definidamente a toda la familia humana y también a cada uno de sus miembros. Un intenso estudio de las relaciones indicadas en esta nueva clasificación, y también el estudio de las jerarquías y de los signos, causará una revolución drástica, de suma importancia en la astrología moderna. Más de esto no puedo indicar, ni será posible hacerlo hasta que los astrólogos actuales hayan realizado un trabajo más concentrado, en las líneas señaladas.

Aunque parezca sencillo, lo más fundamental que deben captar hoy los astrólogos, es la necesidad de saber -antes de interpretar- en qué etapa del sendero de evolución se halla el sujeto en consideración. Insinuaré algo más. Por el estudio de las personas nacidas en los signos cardinales se extraerá una información más nítida sobre esto. Será de utilidad señalar aquí que:

1.   Por medio de un estudio de la Cruz Cardinal -Aries, Cáncer, Libra y Capricornio- los astrólogos pueden llegar a una comprensión más clara de:

a.   Los seres humanos comunes individuales.

b.   Los comienzos grupales.

c.   El significado de la primera iniciación.

 

2.   Por medio de un estudio de la Cruz Fija -Tauro, Leo, Escorpio y Acuario- llegarán a una correcta interpretación de las vidas de:

a.   Los iniciados.

b.   La absorción del grupo en la síntesis.

d.   El significado de la tercera iniciación.

 

3.   Por medio de un estudio de la Cruz Mutable -Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis- pueden llegar al significado de:

a.   Los discípulos.

b.   La actividad grupal.

c.   La segunda iniciación.

Lo indicado anteriormente quizás no está de acuerdo con las ideas generalmente establecidas y también parecerá contradecir los puntos que anteriormente señalé, pero un cuidadoso estudio de las implicaciones sugeridas podrá aclarar aún más el tema. Cada Cruz tiene su significado exotérico, con el que todos los astrólogos están más o menos familiarizados; tiene además su significado e importancia esotérica, que constituye un campo de investigación aún inexplorado, y tiene su importancia espiritual que, lógicamente, sólo es revelada en las iniciaciones mayores. Debe recordarse que éstas son las triples diferenciaciones de la Vida Una y que Capricornio, por ejemplo, marca no sólo el punto de la concreción más profunda y por lo tanto de la muerte, sino también el punto de la iniciación más elevada y la entrada en el aspecto vida de la Deidad.

No puedo reiterar con demasiada insistencia que es necesario pensar continuamente en términos de energía y fuerzas, de líneas de fuerza y relaciones de energía; también los astrólogos deben pensar más en términos de cualidades y características, porque ésta es actualmente la tendencia de la astrología avanzada. Toda la historia de la astrología en realidad se basa en la interacción mágica y magnética para producir la exteriorización de la realidad interna; es la historia de la respuesta de la forma -tan vasta como en un sistema solar, microcósmica como en un ser humano, y microscópica como en un átomo o una célula- al impulso o la atracción de los focos de energía y de las corrientes de fuerza, los cuales no son idénticos, pero deben ser tenidos en cuenta en los cálculos e interpretación de la investigación astrológica.

La energía enfocada en Cáncer se convierte en un punto focal magnético y atractivo que conduce al proceso de la encarnación. A través de la puerta de Cáncer corre “la luz mágica y magnética que guía al alma al oscuro lugar de la experiencia”. Similarmente la atracción mágica de la energía de Capricornio en la rueda de retorno (en contradicción con la rueda de renacimiento o de exteriorización) de la manifestación o del discipulado, invariablemente aparta al alma constantemente, de la vida de la experiencia y la forma y constituye “la luz radiante que guía al alma sin peligro hacia la cumbre de la montaña”. El reconocimiento de esto dilucida el hecho de que, en tiempo y espacio, el factor controlador y la condición determinante lo constituye la sensibilidad hacia la vida de la forma que posee el alma encarnada y que la lleva a la encarnación a través de la puerta de Cáncer, o a la vida del alma, conduciéndola a la iniciación a través de la puerta de Capricornio. Por la relación que existe entre estos dos signos se obtiene uno de los cuadros más claros de la interacción de los pares de opuestos, tal como existen en el zodíaco, y sería benéfico estudiar durante un minuto los dos tipos de culminación a que llega esta interacción entre los signos opuestos. Procuraré presentarlos en forma clasificada y sugestiva para que los estudien y consideren más adelante. La culminación, en el aspecto forma y en el aspecto alma, puede ser expresada de la manera siguiente, teniendo en cuenta las limitaciones del idioma:

EN LA RUEDA QUE GIRA COMO LAS AGUJAS DEL RELOJ

(de Aries a Tauro, vía Piscis)

Para la humanidad común,

1.   Aries-Libra. – Los comienzos embrionarios inestables conducen al equilibrio de la naturaleza síquica inferior y su expresión a través de la forma. Deseo embrionario por expresarse, culminando en la pasión por satisfacerlo. El amor inferior ejerce control.

2.   Tauro-Escorpio. – El poderoso deseo inferior enfocado lleva a la muerte y a la derrota. Cuando la naturaleza inferior triunfa oportunamente provoca la saciedad y la muerte. El hombre es el prisionero del deseo y en el momento de la culminación conoce su prisión

3.   Géminis-Sagitario. – La interacción fluídica y la inestabilidad conducen al enfoque y determinación de la personalidad. El hombre está devotamente centralizado en los logros de la personalidad. La triple naturaleza inferior, sintetizada y dirigida, controla toda actividad.

4.   Cáncer-Capricornio. – El anhelo de encarnar conduce a la más densa encarnación e inmersión en la forma, la atracción de la vida de la forma y el control ejercido por los procesos de concreción. El hombre llega a un punto de cristalización después de muchas encarnaciones.

5.   Leo-Acuario. – El individuo trata de expresarse en toda su plenitud y finalmente llega a la etapa en que utiliza su medio ambiente para fines estrictamente individuales. Domina a sus semejantes para objetivos totalmente personales. El individuo aislado se convierte en el regente o dictador del grupo.

6.   Virgo-Piscis. – La materia virgen atrae al alma, y la Madre divina llega a ser más importante que el hijo. La vida del alma está oculta.

 

EN LA RUEDA QUE GIRA EN SENTIDO CONTRARIO A LAS AGUJAS DEL RELOJ

(de Aries a Piscis, vía Tauro)

El Discípulo y el Iniciado

1.   Libra-Aries. – El equilibrio obtenido en el punto de descanso proporciona el ímpetu mental para que controle el alma. La pasión es transmutada en amor y el deseo inicial de Aries llega a ser la plena expresión del amor-sabiduría. El deseo por manifestarse se convierte en aspiración de ser.

2.   Escorpio-Tauro. – La victoria final del alma sobre la forma. La muerte y la oscuridad se demuestran como vida, y la luz como resultado de esta relación de energía. La oscura noche del alma se convierte en sol radiante.

3.   Sagitario-Géminis. – El resultado producido por este par de opuestos relacionado, es esfuerzo egoico centralizado, actividad dirigida espiritualmente y aptitud demostrada para la iniciación. Disminuye el poder de la forma y aumenta el poder de la vida del alma.

4.   Capricornio-Cáncer. – El iniciado elige entonces venir a la encarnación y penetra libre y voluntariamente por ambas puertas. La atracción de la materia es sustituida por la libre elección del alma. La vida en la forma se convierte en útil      método consciente de servir.

5.   Acuario-Leo. – Los intereses de la personalidad como expresión del individuo son sumergidos en bien de la totalidad. El hombre individual egoísta se convierte en servidor mundial, llegando a las cumbres del servicio más elevado en ambos signos.

6.   Piscis-Virgo. – Las formas revelan y liberan al alma que mora internamente. Aparece el Salvador del mundo y nutre a las almas ocultas en Virgo.

Por lo tanto observarán que cuando las energías que afluyen a los signos del zodíaco y a través de ellos son atraídas hacia la expresión de la forma, el resultado de la interacción entre los signos opuestos, conduce a un aspecto definido de la manifestación de la personalidad, determinado en gran parte por el rayo de la personalidad. Cuando la tendencia de la vida está en proceso de ser extraída de la forma y el alma se halla en proceso de revelarse, entonces tenemos el énfasis egoico, lo cual ha sido determinado, en lo que respecta a la cualidad, por la naturaleza del rayo egoico o del alma. Aquí se observará la necesidad de conocer el grado de evolución del individuo cuyo horóscopo está en consideración. Quisiera indicar que al estudiar cualesquiera de los signos será conveniente considerar al mismo tiempo su signo opuesto o de culminación. Mucho de lo que podría decir, por ejemplo, en conexión con el signo de Cáncer, ya lo he dicho respecto a su signo opuesto, Capricornio, y lo mismo puede aplicarse a todos los signos que estudiaremos.

Ahora resultará claro por qué la Luna y Neptuno, transmitiendo las energías de la naturaleza síquica inferior y de la forma, más la tendencia a realizar por medio del conflicto, rigen a Cáncer directa o indirectamente en forma muy potente. Controlan la forma y la naturaleza síquica inferior y producen el campo de batalla (que más adelante se trasforma en la tierra ardiente) donde ambos “enfrentan el conflicto final”, su analogía superior, el alma y el espíritu, porque la materia es espíritu en su grado inferior y el espíritu es materia en su grado superior. En estas palabras tenemos la verdadera clave de la relación Cáncer-Capricornio. Cuando a estas potentes influencias se agrega la fuerza del séptimo rayo (produciendo síntesis de expresión en el plano físico) y la del tercer rayo (produciendo intensa actividad en la materia) observarán que en este signo, todas las energías implicadas tienden a causar la encarnación del alma en los tres mundos de la experiencia y expresión humanas. El poder de Venus en este signo tiende a hacer de la mente el sirviente de la personalidad, ayudado por las fuerzas de tercer Rayo de Inteligencia Activa. Así queda preparado el escenario para la aparición del alma en la forma. Hallarán que es un estudio interesante comparar los efectos de estas potencias de rayo cuando encuentran su expresión final en Cáncer sobre:

1.   El hombre no evolucionado, a medida que expresa el control que ejerce la forma.

2.   El hombre evolucionado, el iniciado y el Salvador, a medida que demuestran el control que ejerce el alma. Las fuerzas que controlaron al alma mientras había estado dominada por la forma, se convirtieron en instrumentos para el servicio mundial.

En cuanto estudiemos estos resultados llegaremos oportunamente a percibir las relaciones que encaramos anteriormente cuando tratamos los regentes de este signo -exotéricos y esotéricos- que ponen al sujeto de Cáncer en contacto con Virgo, Acuario y Escorpio. Desde un punto de vista tenemos el aprisionamiento del alma y la glorificación de la personalidad, finalizando con la muerte en Escorpio; desde otro, tenemos la revelación del Cristo dentro de la forma, la del individuo servidor y la revelación de la victoria final sobre la muerte. Si a los acontecimientos antedichos se agrega el lugar que los planetas ocupan en este signo, indicará una situación notable y al mismo tiempo algo abstrusa -porque es la cruz final de la iniciación- que sólo podrá comprenderse con claridad cuando se recorren las etapas finales del sendero. Por lo tanto, sólo es posible dar unas pocas indicaciones. Dos planetas están exaltados en este signo, Júpiter y Neptuno. Como es un signo de renacimiento, ambos planetas indican el desenvolvimiento afortunado, el oportuno empleo del aspecto forma y el desarrollo de la sensibilidad síquica superior e inferior.

Éstos son desarrollos muy importantes para el alma que ha elegido encarnar. La construcción de las formas adecuadas y el empleo y el control de la forma son esenciales si se quiere colaborar correcta e inteligentemente con el Plan de Dios. Júpiter garantiza esto en Cáncer desde la etapa inicial del nacimiento. El amor como relación con la divinidad, y la sabiduría como relación con la forma, residen detrás de los propósitos del alma. En tiempo y espacio, durante largos eones, la forma controla y oculta al alma. Esto también es verdad respecto a la fluida naturaleza síquica. Ambos (aspecto forma y naturaleza síquica) alcanzan oportunamente una perfección concreta en Capricornio, para llegar a ser otra vez en Cáncer el instrumento perfecto de servicio que el iniciado maneja cuando trata de prestarlo a la masa, en vez de estar envuelto y perdido en las masas. El poder de Saturno en este signo lleva a cabo los fines y propósitos de las energías gobernantes, o rayos de armonía a través de los conflictos (la Luna y Mercurio) y de Neptuno, porque en este signo Saturno está en su lugar de detrimento, trayendo situaciones y condiciones difíciles que llevarán a la necesaria lucha. Esto convierte a Cáncer en una prisión simbólica y acentúa los sufrimientos y penas de una orientación errónea. El conflicto del alma con su medio ambiente -llevado a cabo consciente o inconscientemente- conduce a las penalidades de la encarnación y provoca esas condiciones de sufrimiento que el alma voluntariamente ha emprendido cuando -con los ojos abiertos y clara visión- eligió el sendero de la vida terrena con sus consiguientes sacrificios y dolores, a fin de salvar las vidas con las cuales tuvo afinidad.

En forma curiosa Sefarial da los regentes de los decanatos con más exactitud que Alan Leo. Por lo general sucede lo contrario, pues Alan Leo es el más correcto de los dos astrólogos. Sefarial da Venus, Mercurio y la Luna, mientras que Alan Leo adjudica la Luna, Marte y Júpiter a esos decanatos. La mente, el empleo del conflicto y la vida de la forma, son los factores que contribuyen a conducir al alma por el camino de la encarnación. El instrumento que trae la liberación es, en último análisis, el empleo y control correctos del órgano de iluminación, la mente. De allí el necesario énfasis puesto siempre sobre la meditación cuando el aspirante despierta a la oportunidad espiritual. La fuerza que se genera a través del conflicto y la constante lucha, acrecientan constantemente la reserva de fuerza y poder que permite al aspirante pasar las pruebas finales del discipulado en Escorpio y enfrentar valerosamente en Capricornio las experiencias de la iniciación y la ruptura de todas las ataduras forjadas en los procesos de la encarnación.

En las palabras, el Verbo del alma, dadas en este signo, se indica el objetivo de la existencia en Cáncer y el propósito por el cual ha encarnado: “Construyo una casa iluminada y moro en ella”. El método temporario que ha de seguir la personalidad también se expone con claridad cuando se nos dice que el Verbo pronunciado por el alma al encarnar es: “Que el aislamiento sea la regla y sin embargo la multitud exista”.

Este signo puede tener para todos un profundo significado. Ahora bien, al estar en proceso de encarnación siguen el camino que han elegido. ¿Está aún iluminada la casa que están construyendo? ¿ Es una morada iluminada o una oscura prisión? Si es una morada iluminada su luz atraerá y dará calor a quienes están a su alrededor, y la atracción magnética del alma, cuya naturaleza es luz y amor, salvará a muchos. Si todavía son almas aisladas, tendrán que pasar por los horrores del aislamiento y la soledad más absoluta, recorriendo solos el oscuro camino del alma. No obstante, este aislamiento, soledad y separación, en la oscura noche, son parte de la Gran Ilusión. Es una ilusión en la cual toda la humanidad está sumergida como preparación para la unidad, libertad y liberación. Algunos se pierden en la ilusión sin saber qué es la realidad y la verdad. Otros caminan libremente por el mundo de la ilusión con el propósito de salvar y elevar a sus hermanos. Si ustedes no pueden hacerlo, tendrán que aprender a caminar.”

http://www.sabiduriarcana.org/astrologia_esoterica.htm

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